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Dirección de Ballet
Directora:
Vera Stastny
Teléfono:
428-0114
Dirección: Av. Nicolás de Piérola 1222 Parque
Universitario - Centro Histórico de Lima
Correo electrónico: ballet.ccsm@unmsm.edu.pe |
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Talleres
Ballet clásico y danza contemporánea: Pre- ballet,
principiantes, intermedio y becados.
- Escuela Profesional de Ballet (Método de la Royal
Academy of Dance. Programa de 6 años. Acreditación
anual). |
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Dirección de Ballet
Un horizonte de renovaciones
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La casona, antiguo Real Convictorio de san Carlos, hoy día Centro Cultural de San Marcos.
Vista aérea de la actuación por el día del 453 aniversario de la fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. |
El Ballet San Marcos cumple 40
años! Naturalmente, esto es algo digno de celebrarse. Yo lo
haré desde el punto de vista de un aficionado agradecido,
agradecido por los muchos momentos de felicidad deparados
por la contemplación de sus espectáculos. Desde el año 72,
en que el grupo se reconstituyó bajo la dirección de Vera
Stastny, y a lo largo de todos estos años, ha aportado al
acervo cultural del país varias promociones de buenos
bailarines y coreógrafos, enriquecidos por el concurso de
maestros extranjeros (¿cómo no recordar los trabajos de
Royston Maldoom, Ana Sokolow, Sara Pardo y Rogelio López,
por ejemplo?), cuyo fruto ha sido un repertorio de piezas
cada vez más variadas y más creativas. Además, el Ballet San
Marcos ha obrado como una suerte de estimulante más allá de
sí mismo y su público, al promover encuentros y fusiones,
aunque fueran transitorios, entre grupos en principio
heterogéneos, pero que tenían el común objetivo de ampliar y
profundizar el arte de la danza en nuestro medio; contactos
de los cuales cada grupo emergía renovado y con mayor vigor.
La danza, ya se sabe, es el
tipo de arte que tiene el privilegio de haber resuelto,
mejor que cualquier otro, la vieja discordia entre el cuerpo
y el espíritu. Gracias a ella, recuperamos, mientras dura,
la unidad que tuvimos en el paraíso perdido. El Ballet San
Marcos nos ha permitido vislumbrarlo una y otra vez. Honor a
su trabajo.
José Carlos Huayhuaca
Como parte de un ambicioso y
crítico replanteamiento de sus funciones, desde mediados de
2001 el Centro Cultural de San Marcos (CCSM) busca
identificar la actividad artística y museológica de la
universidad con los procesos más actuales y exigentes. Al
asumir un lugar protagónico en la recuperación del Centro
Histórico de Lima, el CCSM ofrece no sólo el principal
proceso de restauraciones en toda la ciudad, sino también un
complejo y audaz proyecto cultural. Un horizonte de
renovaciones en el que la consolidación de rigurosas
prácticas académicas va de la mano con la búsqueda de
saludables fricciones creativas entre lo popular-emergente y
lo pequeño-burgués-ilustrado. San Marcos ha sido siempre la
universidad más antigua del continente. El reto actual es
convertirla también en la más contemporánea y vital.
Esta línea, sin embargo, se encontraba ya implícita en la
trayectoria singular de nuestro Ballet de San Marcos. Tal
vez no haya, en todo el Perú, un cuerpo de baile asociado a
la gestión cultural del Estado que tan sostenidamente haya
apostado por la renovación de los sentidos. En todos los
sentidos de ese último término: el conceptual, el sensorial,
el perceptivo. Más allá de sus impecables credenciales
académicas, el Ballet de San Marcos viene desde hace años
desplegando una impresionante actividad de búsqueda
artística materializada en decenas de coreografías
originales, articuladas además a una variedad de figuras
locales y extranjeras que se alternan y renuevan, bajo la
dirección general de Vera Stastny. Los resultados de esa
continua experimentación y sana promiscuidad podrán por
momentos parecer inevitablemente dispares. En su conjunto,
sin embargo, ellos aportan un soplo de aire inusitadamente
fresco a un medio lastrado por endogamias y recelos
parroquiales.
Reforzando con acentos sociales
esa amplitud artística, el Ballet de San Marcos viene ahora
sumando sus esfuerzos a los del Consejo Británico para
iniciar en los rigores de la danza a ochenta niños y jóvenes
de la calle provenientes del Cono Norte. Un trabajo cultural
que se enlaza a otro tipo de responsabilidades generando
destrezas profesionales en la docencia artística entre
aquéllos que parecían destinados a una marginalidad terminal.
Tal vez sea sintomático el que
en su primera presentación pública, estos muchachos
ofrecieran una versión singular de "La consagración de la
primavera": la revolucionaria composición de Igor Stravinsky,
concebida como ritual pagano y ofrenda al renacimiento del
mundo, deviene en un simbólico acto de fe hacia todo aquello
que representa el futuro: el arte, los jóvenes, la
renovación de lo social, la nueva comunión con la
naturaleza. La universidad nueva.
Gustavo Buntinx
Quienes nos resistimos a
renunciar al gozo que nos producen las gotas de lluvia
estrellándose en el pavimento y a las hojas de los árboles
cuando se mecen acariciadas por la brisa, tampoco podríamos
imaginar un mundo estático, sin movimiento. Por eso es que,
cuando el movimiento se traduce en danza, ésta se convierte
en la celebración de la vida. El Ballet San Marcos ha sido a
lo largo de sus cuarenta años de existencia la mejor
demostración de ese concepto. Bailar en el Perú, un país
donde la danza es sinónimo de fiesta, no siempre es fácil, y
mantenerse como una institución abocada a la comunicación a
través del lenguaje danzario por cuatro décadas resulta
simplemente heroico.
La historia del Ballet San
Marcos está claramente sintetizada en las palabras de quien
ha sido su principal mentora y guía desde hace treinta y dos
años, la Maestra Vera Stastny. Por eso no haremos mención a
sus inicios, ni a los innumerables éxitos en el contexto
nacional tanto como en escenarios extranjeros. Simplemente
nos remitiremos a las oportunidades que disfrutamos de esta
ave fénix en permanente revitalización, a los titánicos
esfuerzos de su directora para concretar proyectos con
coreógrafos y profesionales de la danza de reconocido
prestigio internacional, con el ya consabido éxito de sus
presentaciones.
El compromiso asumido por
aquéllos que han descubierto en el movimiento su mejor forma
de expresión es realmente encomiable, pues la danza en el
Perú es una profesión que no ofrece beneficios materiales.
Aquí se baila por placer, por la necesidad de sentir la vida
en cada desplazamiento y la libertad de volar en cada gran
salto hacia el infinito. La danza es una religión que se
lleva consigo sin esperar nada con el único propósito de
darlo todo.
Cuarenta años entre el aplauso
bien ganado y la permanente lucha por el derecho a ser, a
seguir existiendo frente a la incomprensión, frente a la
indiferencia, frente a la inapagable esperanza que nos
ofrecen los escenarios. El Ballet San Marcos es ya una
necesidad para todos los que amamos la danza, para todos los
que hemos vibrado con sus éxitos y hemos criticado sus
ausencias. En este cuadragésimo aniversario deseamos que
todos y cada uno de sus integrantes mantengan prendida la
llama de la ilusión frente a nuevos proyectos. Deseamos que
sigan adelante con la misma entereza cuando enfrenten otros
desafíos. Después de todo, solamente han transcurrido
cuarenta años, cuarenta jóvenes años frente a los muchos que
nos quedan para aplaudir otros éxitos, para esperar otras
auroras.
¡Felicidades amigos!
Fernando Torres
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