Museo
de Arte de San Marcos
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Germán
Carnero Roqué
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Parque
Universitario
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Museo de
Arte de San Marcos
Archivo de
Pintura Campesina
El Concurso Nacional de Dibujo y Pintura Campesina
Juan Ansión
Lima, mayo de 1990
En términos de política
cultural, lo importante aquí es el ayudar a la gente a
asumirse como es, a aceptar los retos del futuro sin
rechazar su pasado, pero sin refugiarse en él tampoco. En
efecto, mal que bien, y pese a las tentaciones opuestas de
glorificar el pasado o de pretender olvidarlo, el proceso de
transformación del mundo andino está en curso y está
madurando, como se puede apreciar por ejemplo en la gran
creatividad de los dibujos.
Lo grave es que el Estado y los
grupos de poder sigan sin entender este proceso. La verdad
oficial sigue siendo una verdad tan "blanca" como la cara de
las presentadoras de televisión. Las lenguas autóctonas
siguen siendo ignoradas por el sistema educativo. Las
tecnologías andinas -comprobadamente más eficientes en
muchos casos- no pasan de ser objeto de estudios
experimentales y son marginadas de los grandes proyectos de
inversión. La lucha por establecer la comunicación
intercultural sigue siendo en una gran medida una vía de un
solo sentido: los andinos aprenden castellano y las
costumbres urbanas, pero en el otro sentido casi no hay
nada, el mundo criollo limeño mira hacia Miami, sin ningún
interés por el país. Los dibujos campesinos, al buscar la
comunicación en el espacio nacional, son un llamado a
establecer el doble sentido.
Ahora bien, las tendencias
actuales no son irreversibles. La crisis urbana y de los
modelos de desarrollo, los cuestionamientos ecologistas y
otros provenientes de los países altamente industrializados,
indican que la última palabra no está dicha. La pujanza del
movimiento campesino y de los sectores populares urbanos, y
su búsqueda difícil de expresiones más propias, empiezan a
dejar sentir su presencia, y el fracaso de otras opciones
podría obligar por fin al mundo de los que se sienten
"blancos y occidentales" a mirar en serio y con respeto
hacia los sectores sociales antes despreciados. De hecho,
algo de eso está sucediendo en el interés por los llamados
informales, aquellos sectores que precisamente se impusieron
a la atención y al respeto obligado de todos, al elegir a
Fujimori como candidato presidencial para la segunda vuelta.
Las pinturas y dibujos
campesinos son parte de este proceso complejo. Son
expresiones nuevas, originales y frescas, que se desarrollan
utilizando las estructuras y hábitos culturales propios del
medio en el que los artistas se han socializado. Esto se
refleja por ejemplo en el modo de manejar el espacio, en la
manera de componer las escenas o de combinar los colores y
en muchos otros aspectos que merecen análisis. A manera de
ejemplo señalaré algunos de estos rasgos en los que me
parece clara la antigua presencia andina, aunque al mismo
tiempo los resultados indiquen el surgimiento de un arte
resueltamente nuevo y moderno.
Hay una base común a la casi
totalidad de los dibujos: quieren comunicar algo. Sin
embargo, el afán de encontrar un modo de expresar hacia
fuera los problemas propios, no reduce el mensaje a un
"contenido" puro: el dibujante no se contenta con graficar
groseramente algo que pueda ser reconocido por otros, sino
que incluye siempre una búsqueda estética, aun en los
dibujos menos elaborados. Es decir que el deseo de
comunicarse se manifiesta siempre unido al deseo de expresar
belleza. Se podría objetar que esto se debe a la situación
de concurso. Es en parte cierto, pero aun así, la obtención
de un hipótetico premio no parece ser el incentivo más
importante en la realización de los dibujos. Una motivación
más profunda es expresada por un participante de Ancash:
"Quiero dar a conocer los
momentos cruciales por el cual estamos atravesando todos los
campesinos de nuestra provincia y del Perú en general".
(José Luis Bances Castañeda - Comunidad Tangay Bajo -
Chimbote- Santa).
Una gran cantidad de dibujos
presentan escenas diversas de la realidad campesina,
descritas con mucha precisión. La originalidad no radica
normalmente en la manera de representar los personajes
(figuras humanas, animales), estos son más bien
estereotipados, en ocasiones inclusive son plagiados de
algún libro. Es que para los artistas, más que personas
individualizadas, son símbolos: representan a la Mujer
campesina, trabajadora o madre abnegada, al danzante de una
fiesta, al comerciante que engaña en el peso, al zorro que
amenaza los animales, etc.
Cada personaje-símbolo adquiere
sentido en su relación con los demás, y cada escena, si bien
vale en sí misma, debe ser leída en el contexto del dibujo
total en su relación con las demás. Por ello, el uso del
espacio generalmente no toma en cuenta la perspectiva: no se
trata de describir fríamente una realidad, sino de comunicar
una manera de verla y de sentirla. En una acertada
descripción de los retablos ayacuchanos, Michael Smith ponía
hace poco de relieve cómo están llenos de seres humanos,
cuánto cuidado meticuloso existe en el detalle y cómo están
cargados de significados(14). Él observaba también la
relación con las tablas de Sarhua y comprobamos ahora que
hay aquí patrones comunes que aparecen también en los
dibujos del Concurso.
Las cartas que acompañan estos
dibujos complejos explican generalmente el sentido de cada
uno de ellos, que representan a menudo momentos diferentes
en el tiempo. Cabría hacer un estudio sistemático del modo
de representar la secuencia espacialmente, pero por lo
pronto salta a la vista que muchas veces ésta no es la que
encontraríamos en la tradición occidental -que es por
ejemplo la de las historietas- y que consiste en ir de
izquierda a derecha y de arriba hacia a abajo como en la
escritura. La secuencia parece más bien circular o
zigzageante. Aquí es posible que operen antiguos modelos
andinos, similares a los que se encuentran en los mates
burilados.
Otro aspecto interesante es el
modo de relacionar las escenas y a la vez separarlas.
Recuerdo el dibujo ganador del primer Concurso, que colocaba
las distintas escenas en los espacios formados por las hojas
de una planta de maíz. Es también impresionante uno de los
dibujos ganadores del tercer concurso (titulado: "Con tu
fuerza más... contra el Satanás) que articula y separa 'los
dibujos con una raya negra gruesa que representa el humo
(incienso según el comentario de la carta adjunta) salido de
un brasero extendido por manos campesinas, resultando del
conjunto la figura de "el Satanás". Las separaciones también
se pueden hacer con pircas (muritos de piedra), caminos,
pasto, etc. Encontramos así un modelo de articulación de
partes perfectamente identificables, separadas y a la vez
unidas, lo que corresponde a otros niveles de la vida
campesina andina, como es por ejemplo la experiencia de una
organización campesina en que la unidad se asienta -en la
articulación de familias productoras que separan
cuidadosamente sus parcelas.
En un conjunto de dibujos, se
pueden encontrar divisiones bipartitas o cuatripartidas,
pero la estructura es en general más compleja y la mayoría
de los dibujos no se constriñe a normas tan rígidas. Lo que
sí se encuentra es una búsqueda de simetría que le da mucho
equilibrio al conjunto, y se complementa con un afán de
llenar todo el espacio.
En el uso de los colores
también encontramos una construcción que prefiere yuxtaponer
tonos llanos antes que mezclarlos. Esto es tan evidente que
parece seguro que cuando el artista utiliza una degradación
de colores es porque ha recibido la influencia del dibujo
académico. En los dibujos de Puno, esta característica es
particularmente evidente. Se marca aquí la influencia de los
tejidos en franjas de colores analizados por Verónica
Cereceda(15). Una anécdota puede ilustrar la dificultad de
comunicación intercultural en este aspecto. En la Mesa
Redonda de presentación de los ganadores del Cuarto
Concurso, comenté un dibujo de Puno particularmente claro en
el uso de contrastes marcados entre colores. Al final, se
acercó una persona, al parecer pintora, a discutir sobre el
punto. Se cerró rápidamente en una apreciación despectiva:
"no saben mezclar". Lo menos que se puede decir es que era
apresurada la conclusión: no es que no sepan mezclar, sino
que no quieren hacerlo, no les interesa porque de acuerdo a
su tradición, lo bello nace de la articulación -siempre
difícil y riesgosa- de partes nítidamente distintas. La
mezcla implicaría más bien desorden, confusión. Por ello,
creo que el cambio de esta norma sería signo de una
transformación cultural muy profunda que no depende
centralmente de una habilidad técnica. Algunos dibujos y
pinturas sugieren cambios en este sentido, pero no parece
ser una tendencia general.
Los dibujos y pinturas son
objetos de arte y también medios de comunicación. Son ambas
cosas a la vez, pero el peso no siempre está dado del mismo
modo en cada uno de los dos aspectos. Hay un reconocimiento
entre los organizadores y los miembros del último jurado del
avance logrado en el nivel artístico, pero éste no va en
desmedro de la utilización por muchos participantes de los
dibujos en primer lugar como un medio de comunicación que
permite la apropiación creativa del papel. Es una
apropiación que rompe con hábitos de utilización del espacio
y que no se satisface con el papel llano (por ejemplo de
paja, algodón, etc., pegado al papel; investigación en
tintes naturales; nuevos soportes materiales, como pieles de
animales paja trenzada). Y es una apropiación, como en
Guaman Poma, en la que el dibujo y la escritura se apoyan
mutuamente.
Si bien la obra es firmada
individualmente en la mayoría de los casos, no hay sin
embargo un sentido del dibujo como producción exclusiva de
una sola persona. Parece más bien que intervienen a menudo
varias personas, sea en la discusión sobre lo que se debe
comunicar, sea en la colaboración directa en la elaboración.
El artista es en primer lugar un portavoz del grupo
encargado de hacer conocer cómo se siente la realidad
campesina.
Las cartas de los concursantes
ratifican en este sentido lo que podemos observar en sus
dibujos.
"Mi dibujo refleja la vivencia
actual de todo nuestro territorio [...] Los alimentos de
primera necesidad brillan por su ausencia; los medicamentos
tienen constantes alzas. [...] imploramos a Dios que esta
pesadilla termine". (Juan Rojas Gomales - Huaura - Lima).
"Vemos el dibujo que representa
sobre crianzas de ganadería, todos los campesinos criamos
ovejas, llamas, chanchos, vacunos y caballos, pero
especialmente tratamos de ovejas, utilizamos su lana para
hilar, también degollamos y luego vendemos en pueblos muy
barato, de esa manera nuestras crianzas no vale para nada,
sólo gastamos y fracasamos tiempo y fiambre, sufrimos en
fríos y lluvias". (Exaltación Sucllo Huillca - Q'aqta -
Quispicanchis - Cusco).
"El hombre campesino sufre para
vivir en la vida, trabajando año tras año, ya sea en lluvia,
a veces sin comer". (Benecio Champi Ojeda - Coya - Calca -
Cusco).
Los testimonios reproducidos en
este libro abundan en manifestar el llanto, el sufrimiento,
los abusos de los poderosos. Están también presentes las
expectativas en la educación y la angustia por el futuro
("¿Qué futuro tiene esta familia?" - Celia Palomino Ríos -
Comunidad Lucuchanga - Abancay).
Pero no sólo el dolor se
expresa como parte de la vida campesina que se nos quiere
comunicar. 0 tal vez habría que decir: más allá del dolor
sigue brotando la vida. Poco después de la masacre de Cayara,
algunos sobrevivientes de la comunidad -hoy probablemente
entre los sobrevivientes asesinados a su turno como testigos
inconvenientes- se hicieron presentes en una actuación
folclórica para presentar un libro en el que se recoge algo
de su música de carnavales(16). Pese a la pérdida de la
mayoría de sus familiares y a encontrarse su vida en
peligro, accedieron ante la insistencia de los
organizadores, con estas palabras: "Para llorar también hay
cantos". El mismo sentimiento aparece hoy en el informe de
la Comisión Regional de Ayacucho con la siguientes palabras:
"A más dolor ¡más creatividad!".
Dibujos sobre la violencia
política -la que viene del Estado y la que viene de
Senderolos ha habido en el Concurso, y muy duros y
cuestionadores. Son un intento de romper una complicidad del
silencio que se mantiene en el país. Ninguno de ellos, sin
embargo, fue considerado para los premios, tal vez porque
están entre los menos trabajados estéticamente, como si la
vivencia de una tragedia tan grande no permitiera la
tranquilidad del alma necesaria en la búsqueda de la
belleza. Por ello, tal vez, están entre los dibujos que más
se acercan al grito puro, a la desesperación de hacer oír
una voz que no encuentra canales de expresión. Por sí solos
merecerían una publicación y un análisis. Son la conciencia
llana de la tragedia que nos desgarra.
Pese al sufrimiento de toda
índole, los dibujos campesinos expresan en general armonía y
los colores fuertes son de la vida. Nos enseñan la alegría
de las fiestas, pues las escenas de la vida cotidiana
alternan con las manifestaciones de regocijo. La descripción
de fiestas, complementada con el texto de las cartas,
conforma un conjunto de documentos muy valiosos para conocer
la diversidad de expresiones culturales. Ya mencioné el
cuidado por el detalle similar al del retablo. En la
representación de las fiestas, este rasgo es particularmente
notorio, especialmente cuando el dibujante ha participado
directamente en ellas. Convendría enfatizar este aspecto del
Concurso porque, con un buen control que descarte a los
dibujantes que no conocen de cerca las fiestas -cosa posible
desde la organización regional- se podría obtener una
información etnográfica invalorable.
Aun cuando es medio de
expresión y necesidad de comunicación individual, el dibujo
expresa generalmente problemas del grupo. Esto se refleja de
manera directa en los numerosos testimonios que hablan de la
necesidad de la organización.
"Por todos estos atropellos,
nosotros nos organizamos y así poder decirle a las
autoridades ¡BASTA YA DE ABUSOS!" (Mario Rafael Silvano
Upiashihua - Nauta - Río Marañón).
Por ello el Concurso ha
encontrado una acogida tan grande y se ha desarrollado a
través de un proceso de organización. Con mucha razón los
organizadores pueden estar orgullosos del avance cada vez
más sólido de la organización del Concurso a nivel nacional,
a través de la dinámica regional. Es un esfuerzo importante
por lograr una organización nacional descentralizada,
centrada en la expresión cultural y la comunicación.
Los informes de las comisiones
regionales muestran las potencialidades de esta organización
en la que participan todos aquellos que tienen interés e
iniciativa: centros de promoción, organizaciones campesinas,
artistas, investigadores sociales, y muchos otros según los
lugares, incluyendo organismos del Estado como el Instituto
Nacional de Cultura.
El dinamismo adquirido se
relaciona ciertamente con la autonomía de trabajo de las
regiones. Los informes revelan cómo el Concurso se va
articulando a otras iniciativas en la promoción cultural y
en el esfuerzo de organización. Ya no es hora, entonces, de
discutir sobre la pertinencia de un concurso de esta
naturaleza: los éxitos eximen de mayores demostraciones.
Éxito en participación creciente a lo largo de los años,
éxito en el aumento de la calidad, éxito sobre todo -y éste
es un mérito definitivo- en la asunción del Concurso por las
organizaciones regionales más diversas.
Mucho queda por recorrer en
este camino, mucho habrá que trabajar en la organización y
en la promoción, en el análisis y en el debate, pero queda
ya como un hecho lleno de promesa y de vida, la existencia
misma de este nuevo camino, que es de construcción de nuevas
formas de expresión y de comunicación. Y no es la menor de
las enseñanzas campesinas, la que nos señala que el camino
del arte es también el del encuentro tan anhelado entre los
peruanos de todas las sangres.
Lima, mayo de 1990
Juan Ansión
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(14) Mesa redonda del 26 de
abril de 1990 en el Taller Galería de Retablos Ayacuchanos
de Nicario Jiménez Quispe. (15) Véase CERECEDA, Verónica,
op. cit. (nota 9). (16) VERGARA, Abilio y VÁSQUEZ,
Chalena, Chayraq. Carnaval ayacuchano, CEDAP Tarea, Ayacucho
- Lima, 1988. |
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